EL INEXPLICABLE VIAJE EN EL TIEMPO DE RUDOLPH FENTZ

Nueva York, una tranquila noche veraniega, es junio de 1950 y la calma está a punto de romperse cuando un sujeto aturdido, confundido y vestido de forma extraña es arrollado por un coche y muere en el acto, una fatalidad más de lo que en apariencia era un ebrio desquiciado.

Pero al recoger el cuerpo, los oficiales de la policía de Nueva York se dieron cuenta de que el caso era mucho más intrincado, estaban frente a un suceso inexplicable que sigue vigente hasta hoy.

Sin familia ni amigos

El cadáver llegó a la morgue de Nueva York pero no lograron identificarlo, un hombre de mostacho anticuado y ropas victorianas que estuvieron de moda por última vez en los 1870s.

Llevaba entre sus extrañas ropas una billetera con billetes y monedas sacados de circulación hacía mucho, un vale por una cerveza de 5 peniques en una taberna que nadie parecía poder ubicar y un recibo por el lavado y cuidado de un caballo y un carruaje en un establo prácticamente inexistente.


Monedas halladas con Rudolph Fentz

Entre toda esta parafernalia surgía una única pista, bastante críptica, unas tarjetas de presentación que llevaban el nombre de Rudolph Fentz, nombre que no aparecía en ninguno de los archivos y registros de la ciudad, el cuerpo permanecería sin ser identificado.

Un detective incansable

Fue el joven detective, Hubert V. Rihn quien tomó el caso en sus manos, buscó en cada posible rincón alguna pista de la identidad de este hombre, hasta que dio con un tal Rudolph Fentz Jr. ya fallecido; solo le sobrevivía su viuda.

Dispuesto a desentrañar la verdad, Rihn se entrevistó con la viuda, lo que indagó fue aún más terrible y solo arrojó más dudas sobre el caso. Ella le relató que su difunto esposo alguna vez le contó sobre la desaparición de su padre, una noche salió a fumar y jamás volvió.

Rihn volvió al Departamento de Personas Desaparecidas, y al buscar en los archivos más viejos, encontró un caso sin resolver de 1876, cuando un hombre había desaparecido en las afueras de su propiedad sin dejar rastro, coincidiendo con el relato de la viuda, adjunto al archivo había un viejo retrato del desaparecido, y no era sino el hombre muerto que yacía frío en la morgue de la ciudad, se trataba del mismísimo Rudolph Fentz.

Foto de Archivo: Rudolph Fentz

¿Qué pasó aquí? ¿Fue acaso Fentz un viajero en el tiempo accidental, succionado por una ruptura en la tela misma del tiempo? ¿O tal vez fue el blanco de algún experimento más siniestro, de inteligencias no humanas?